16 de julio de 2014

"Problemas" del Primer Mundo (3): No tengo qué ponerme

Con la ropa y los zapatos nunca es suficiente

    Con la primavera bipolar que hemos tenido este año y con este verano que se estaba haciendo de rogar, aunque parece que se ha despertado con fuerza, hemos tardado un poco más en "cambiar el armario". Al darme cuenta de lo que tengo, he estado reflexionando sobre la ropa que tenemos y lo que realmente nos hace falta y me doy cuenta de que a la ropa también le hemos dado el poder sobre nuestro estado de ánimo, convirtiéndola en un "problema" (entre comillas porque realmente no lo es aunque nosotros nos lo creamos"... 


La ropa actual, si se compra bien y se cuida, tiene una vida más larga que la de nuestros gustos y preferencias. Por eso parece que lo que valía para la temporada pasada se convierte en algo pasado de moda reciente, porque si es de hace 30 años, estás de moda otra vez...

Esto hace que se cree en nosotros la necesidad de comprar algo nuevo cada temporada, algo nuevo que suele coincidir, para los que tenemos la suerte de tener trabajo, con las "pagas extra". Así, hay que renovar el vestuario cada enero y cada julio, por lo que a base de gangas y chollos nos encontramos con miles de prendas nuevas que abarrotan nuestro armario cada temporada.... Todo eso para acabar poniéndonos lo de siempre, o para cantar el estribillo de una canción que suena demasiadas veces al día y que a mí me produce hasta vergüenza: NO TENGO QUÉ PONERME...

Es alucinante escuchar esto, o incluso decirlo uno mismo cuando tienes el armario a rebosar de ropa y calzado... Aunque lo cierto es que tal como están las tendencias actuales si me invitaran a una boda y tuviera que ir este verano, tendría que asumir que "NO TENGO QUÉ PONERME"... Pero analicemos deteninamente por qué llego a esa conclusión...

Yendo a lo NECESARIO de verdad, quizá con tener dos o tres modelos por temporada sería suficiente. Cuando tuve la gran suerte de estar de misiones en Tanzania, me quedaba alucinado porque los alumnos internos que acompañaba, solamente tenían el uniforme, una ropa para fuera del horario escolar, otra para hacer deporte y otra de gala que se ponían orgullosos los domingos llenando de ambiente festivo la Iglesia. 

Cuando analizo lo que tengo se me cae la cara de vergüenza. No necesito todo lo que tengo en mi "fondo de armario" y sin embargo sigo sin tener qué ponerme para algunas ocasiones. ¿Quién marca el tener o no qué ponerse? Pues ciertamente la moda, los anuncios, las empresas... Una maquinaria que activa nuestros instintos consumistas y nos hace ir más allá de la necesidad y convertir el deseo en algo necesario porque si no me compro algo para cada temporada, NO TENDRÉ NADA QUE PONERME, y estaré con algo que ya está "muy pasado", haciendo el ridículo e incluso forzando un juicio sobre mí por mi falta de gusto a la hora de vestir. 

Ayuda poco echar un vistazo a las generaciones que vienen por detrás. Parece ser que los adolescentes "consumen" un tercio de su tiempo libre en ir de compras. Lo escuché en una noticia y lo comenté con mis alumnos de tutoría de 3º de ESO, y estaban totalmente de acuerdo. O sea, que la tercera parte de su tiempo libre la invierten en ir de compras de ropa. Por otro lado, en los días de invierno que no se puede estar en parques y en la calle los que no tienen edad para colarse en los bares, los Centros Comerciales con todo tipo de invitaciones al consumo, son la alternativa que les queda... Así que el círculo vicioso en que nos vemos atrapados a la hora de comprar ropa sigue y sigue cerrándose.

Cuando nos deshacemos de la ropa que "está pasada de moda" nos sienta mal que haya otras personas que se aprovechen de lo que nosotros tiramos, pero también es cierto que es una forma de "lavar nuestra conciencia" a la vez que realmente le damos otra oportunidad a tanta ropa como acumulamos en el armario. Que si hay mafias, que si hay personas que se aprovecham que si en el mercadillo te dan ropa de marca a precios increíbles, que si... Total que al final algún día acabas comprando esa camiseta, ese bolso o esa falda que tiraste porque llevaba mucho tiempo en el armario pero ahora te parece más atractiva en los puestos de los que se ponen en medio del mercadillo preparados para correr si viene la policía... Será por el morbo del "a ver si me pillan" o será que es más poderoso el impulso comprador que el raciocinio maduro. 

En fin... ¿te has comprado algo nuevo de ropa para esta temporada? ¿lo necesitabas de verdad? ¿era para compensar algún disgusto? ¿o ni siquiera has llegado a pensar, lo has comprado en modo automático? 

Oye, me voy que no tengo tiempo para acabar esta entrada porque me acaba de llegar una oferta chulísima por mail de unos polos que están superbaratos y me voy a comprar un par de ellos para ponerlos con los otros 10 que tengo en el armario y así ya tengo la docena. Es que si no, NO TENGO NADA QUE PONERME...

No hay comentarios:

Publicar un comentario