Las organizaciones cambian cuando cambian sus conversaciones.
Hay series que entretienen y series que, sin avisar, obligan a revisar la propia manera de mirar. A mí me ocurrió con la primera temporada de New Amsterdam. Empecé a verla esperando una buena serie médica, con sus casos clínicos, sus decisiones a contrarreloj y sus personajes atormentados, y tardé pocos episodios en comprender que el hospital era casi una excusa. Lo que la serie cuenta de verdad es una manera de dirigir personas. Hay muchas tramas, y los personajes son muy atractivos y viven el drama del “sanador herido”, pero a mí lo que me ha dejado más impactado es el modelo de liderazgo que propone.


